Vaya por delante que no teníamos pensado intervenir sobre este asunto, toda vez, que las distintas estructuras del sindicato ya se han pronunciado y han dado las explicaciones correspondientes, continuar debatiendo sobre lo publicado por “El País” le da un alcance y una entidad que no ha tenido. Y por otra parte, quienes dieron credibilidad a lo publicado, con toda seguridad no cambiarán de criterio por muchas razones que se puedan poner encima de la mesa, su animadversión a lo sindical o su interés por desacreditar, bajo la lógica del “todo vale” contra los “burócratas”, les llevará a reafirmarse en sus criterios incluso tras constatar que no son ciertos.
Pero aún a riesgo
de darle algunos cuartos a los pregoneros de fuera y de dentro, vamos a
referirnos a las tres falsas ideas en las que asientan sus descalificaciones.
¿Es ético recibir financiación de las
empresas?. Si hubiera que responder de manera inmediata y exclusiva con un sí o
un no, pocos dirían que sí, pero si fuera posible una contestación más amplia y
ésta se pudiese relacionar con los derechos que los trabajadores y los
sindicatos tienen reconocidos para hacer efectivo el derecho a la negociación
colectiva, posiblemente la contestación fuera otra.
Porque es una realidad comúnmente aceptada en
el ámbito de las relaciones laborales, que las empresas se hagan cargo de una
pequeña parte de los gastos que devienen del ejercicio práctico de la libertad
sindical, tanto en nuestro país como en los de nuestro entorno, si acaso con la
única excepción de los anglosajones, y que los mismos estén recogidos por
escrito en pactos entre empresarios y sindicatos. Todos los sindicatos acceden
a los mismos proporcionalmente a la
representación que ostentan.
Un ejemplo ilustrativo de esta práctica son
los ingresos que todos los sindicatos bancarios CC.OO., UGT, FITC, CGT, CIG,
ELA y LAB tienen por participar en la negociación de los convenios colectivos, que
paga la patronal bancaria (AEB) y que están recogidos en la disposición final
segunda del propio Convenio Colectivo de Banca.
Con los mismos criterios y por los mismos
motivos hay acuerdos en distintos sectores y en un importante número de grandes
empresas donde, desde hace décadas, se pactan y concretan los términos en los
que se ejercitan los derechos que devienen de las leyes.
El alcance de dichas aportaciones según “El
País” para el período 2008/2012 es de 4.978.212,61 euros, aparentemente un
cantidad importante, pero relativa si la comparamos con los 34,3 millones de
euros ingresados por cuotas de afiliados en el mismo período.
No nos detendremos mucho tiempo en otra de
las falsedades, los elevados gastos realizados por la estructura sindical (14
millones en 5 años) y que dichos gastos correspondían fundamentalmente a
comidas, reuniones y viajes.
Posiblemente quienes no conozcan el mundo
sindical podrían preguntarse si son necesarios dichos gastos, pero serán pocos
los que conociendo la actividad sindical no entiendan lógico y razonable que
los compañeros y compañeras cuando se desplazan para visitar a los
trabajadores, se reúnen para tomar decisiones, participar en negociaciones,
asisten a juicios, etc.., no paguen de su bolsillo los gastos ocasionados. Y si
se incurre en gastos, estos necesariamente lo han de ser de transporte,
manutención, hospedaje y derivados del propio hecho de reunirse. El montante del gasto guarda una inexcusable
relación con el número de compañeros y compañeras que participan del mismo y
que no es inferior a las 5.000 personas en el caso que nos ocupa.
Y por último el gran envite con el que han
tratado, sin conseguirlo, de abochornarnos torturando los números y las letras,
para presentar como sobresueldos, esto es, sueldos por encima de los sueldos, unos
complementos que junto con los salarios de origen no alcanzan a lo realmente
percibido por la inmensa mayoría de los trabajadores de banca.
Todos los bancarios sabemos que los
compañeros que se incorporan a la actividad sindical dejan de tener promoción
profesional, esto es, sino han ascendido antes de su incorporación al activismo
sindical ya no ascenderán. Hoy el 80,20% de los bancarios han ascendido y
forman parte del grupo profesional de los técnicos, el resto que aún no ha
ascendido, fundamentalmente por ser de reciente ingreso, lo harán en el curso
de los próximos años y prácticamente solo los sindicalistas y algunos compañeros
de servicios generales se quedarán sin promoción profesional.
Privar de ascensos a un colectivo de
trabajadores, por pequeño que este pueda ser, y de hecho el de los activistas
sindicales lo es, representa para estos trabajadores un importante quebranto
económico que se puede cuantificar y que en términos ponderados no es inferior
al 22% del salario de convenio colectivo. No es la única pérdida que tendrán,
pues a la misma hay que sumar la que representa no contar con los complementos
salariales extra-convenio que tienen todos los trabajadores del grupo de
técnicos en todos los bancos y en todas las comunidades y que pueden estar en
torno al 20 % a lo que habría que sumar igualmente, no cobrar los bonus
anuales, esto es, las retribuciones ligadas a objetivos que pueden alcanzar el
10% del conjunto de las retribuciones.
Es por estas razones que, con buen criterio,
CC.OO. viene defendiendo desde hace muchos años que han de establecerse en los
convenios colectivos y en las negociaciones en las empresas mecanismos que
impidan la discriminación salarial efectiva de los activistas sindicales y es
el motivo por el que se han alcanzado algunos acuerdos (pocos) en este sentido.
Y desde esta reflexión es sencillo contestar
a la pregunta que nos planteó un conocido exdirigente sindical ¿los dirigentes
sindicales tienen que tener privilegios respecto a los afiliados y a los
trabajadores?. La respuesta es evidente, no. No tienen que tener ni privilegios
ni discriminación, no tienen que ser ni más ni menos que nadie, por ello viene
luchando ya muchos años el sindicato de banca de Comisiones Obreras.
Se podrá estar de acuerdo o no con los
complementos salariales, que por otra parte son bastante comunes en el conjunto
de nuestra Confederación, nosotros mismos dimos nuestra opinión y votamos en su
momento, pero lo que no se puede decir sin faltar a la verdad, es que los
dirigentes sindicales de banca tienen privilegios frente a los trabajadores que
representan, no se puede decir que a nuestro sindicato algunos viene a trabajar
para promocionarse o para ganar dinero, para trabajar por dinero la gente se
queda en los bancos.
Entonces a que vienen los ataques que hemos
recibido, que si bien han sido pocos y se pueden contar con los dedos de una
mano, no por ello han sido menores en virulencia e incluso grosería. Parece
evidente que lo ocurrido solo tiene dos explicaciones, el desconocimiento o la
mala voluntad que deviene del perjuicio.
En el pasado y en el presente hemos estado y
estamos en la izquierda sindical, pero hemos tratado siempre de distanciarnos
del oportunismo, porque nosotros sabemos que no todo vale. Una
lástima que todos no opinemos así.
Javier Cobo Quintas
Miembro
de la Ejecutiva de Madrid de Servicios y del Consejo Confederal CC.OO.
Andrés Hidalgo
González
Ex-secretario
general de la Agrupación Estatal de Banca de CC.OO.

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