Aun
reconociendo que la situación es cambiante y que puede cambiar más, dependiendo
de cómo evolucione la situación política y del resultado que arrojen las
encuestas en estos dos próximos meses, esto es, como reaccionarán las opciones
que pudieran perder escaños de repetirse las elecciones, todo apunta a que no será
posible articular una solución más progresista que la que se ha dejado pasar en
la reciente sesión de investidura, sin decir con ello, que esta lo fuera.
Porque
si algo ha quedado claro, es que no habrá un pacto de izquierdas, por múltiples
circunstancias, empezando de las propias limitaciones impuestas a Pedro Sánchez
desde dentro y desde fuera de su propio partido, siguiendo por el camino ya
recorrido con Ciudadanos y la reafirmación en el compromiso entre ambos tras la
fallida sesión de investidura y terminando por la colérica posición de Podemos
y la actitud subordinada a estos del resto de las fuerzas de la izquierda
alternativa.
Los
reiterados cambios de criterio del señor Iglesias, primero afirmando que no
entraría en un gobierno que no presidiera para luego reclamar la
vicepresidencia del mismo, negarse al dialogo con los socialistas mientras
estos no cancelasen las negociaciones con Ciudadanos para después aceptarlas en
la mesa a cuatro (PSOE, Podemos, IU y Compromis) y terminar marchándose de las
misma de forma unilateral ante el acuerdo PSOE-Ciudadanos, únicamente pone de
manifiesto el tacticismo interesado y la falta de objetivos, salvo que los mismos
sean únicamente la repetición de las elecciones. Y ello, sin considerar las
continuas provocaciones, malas maneras, faltas de respeto y otras actitudes de
difícil aceptación por quien tendría que incluirte en el inmediato gobierno.
Si
los acuerdos políticos son la conjunción de dos circunstancias, lo que
políticamente se comparte y la confianza que se puede generar entre los que
pactan, parece claro que en este caso, del primer ingrediente no hay tanto y
del segundo absolutamente nada.
Un
análisis de la realidad concreta y de los acuerdos alcanzados entre Ciudadanos
y PSOE nos indicaría que hoy no es posible pactar con el PSOE otra cosa que la
investidura, ni siquiera un acuerdo de legislatura y menos aún un gobierno de
coalición. Izquierda Unida ha estado más acertada que Podemos a la hora de
valorar lo que es posible y lo que no, de ahí las propuestas presentadas en las
reuniones bilaterales con el PSOE condicionando el voto de investidura a acuerdos
que den prioridad a medidas que atajen la emergencia social y la regeneración
democrática, una pena que no se haya sabido o querido mantener dicha posición
inicial.
Si
bien un gobierno de coalición de izquierdas y además en minoría resulta imposible,
no lo sería tanto, un acuerdo de investidura que estableciera compromisos que
permitieran la misma, para después negociar en el marco parlamentario, una a
una, la tramitación de las leyes y las iniciativas correspondientes.
Dos
grandes opciones aparecen como posibles, al margen de la repetición de las
elecciones, un gobierno del PP, con Rajoy o sin él, con el apoyo de Ciudadanos
y la abstención del PSOE o un gobierno presidido por Pedro Sánchez, que a su
vez solo se podría conformar con el acuerdo con Ciudadanos y la abstención de
Podemos o alternativamente con el acuerdo con Podemos y la abstención de
Ciudadanos.
Si
descartamos la primera opción por indeseable, un nuevo gobierno del PP no solo
representaría la ruina definitiva para los trabajadores y las clases populares
sino también una profunda frustración para cuantos han luchado contra las
políticas neoliberales, contra los recortes, las agresiones a los derechos y la
corrupción; solo aparece como factible la segunda, esto es, un gobierno
monocolor presidido por Pedro Sánchez.
Quedaría
por tanto determinar con que apoyos y con qué abstenciones es posible un gobierno
de estas características, de esto es de lo que se trata y de lo que deberían
tratar las negociaciones de los próximos días, si se quiere tener éxito, de lo
contrario la repetición de las elecciones no será una posibilidad sino una
certeza.
A
todas luces el camino más corto para tener gobierno, sería el resultante de una
negociación entre Ciudadanos y PSOE por una parte y la izquierda alternativa por
otra, no necesariamente en una única mesa, donde se corrijan y se mejoren
algunos de los apartados del acuerdo entre Ciudadanos y PSOE, de tal forma que
sea posible la abstención de la izquierda, haciendo bueno el criterio de que “ni por acción ni por omisión pueda
gobernar el PP”.
Una
abstención de la izquierda alternativa no haría en ningún caso a esta
corresponsable con las decisiones de gobierno y dejaría las manos libres para
oponerse a cuantas medidas se considerasen contrarias a los intereses de los
trabajadores.
Tendríamos
que huir del falso criterio de quienes vienen a decir que el PSOE si pacta con
nosotros está en la izquierda y sino está en la derecha, el PSOE como todos
sabemos está donde está, lleva mucho tiempo allí y no parece que tenga interés
por cambiar en lo inmediato, algunas políticas se podrán pactar con él y otras
no. Sería bueno no confundir y no confundirnos, el PSOE no es un partido
revolucionario ni lo será, pero pactar con él hoy es la opción más útil para
los intereses de los colectivos sociales más desfavorecidos y que más necesitan
del rescate social.
Habrá
quien diga que esta hoja de ruta y estos objetivos son muy modestos, no le
faltara razón, pero son los objetivos alcanzables dada la correlación de
fuerzas actual. Muchos hubiéramos deseados que el resultado de las pasadas
elecciones fuera otro más favorable a la izquierda, pero no ha sido así. Al
menos esta opción sí que cerraría definitivamente las puertas a un gobierno del
PP y a un gobierno de gran coalición PSOE-Ciudadanos-PP.
Algunos,
con los años, hemos aprendido que todo puede ser peor y no confiamos en que
unas nuevas elecciones nos lleven a mejores escenarios, bien al contrario, una
alteración aun pequeña de los resultados del 20-D podría dar al PP y Ciudadanos
una mayoría que hoy no tienen, alcanzando así el PP nuevamente la presidencia
del gobierno.
Andrés Hidalgo

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