Cuando
han pasado ya cerca de cuarenta días desde la celebración de las elecciones
generales y cuando parece claro que el PP no cuenta con votos suficientes para
formar gobierno, se advierten tantos nubarrones en el horizonte que la
posibilidad de dar otra oportunidad al PP toma cuerpo, bien por la repetición
de las elecciones bien por la reconsideración de las posiciones de partida de algunos de los
actores políticos.
Una
repetición de las elecciones abriría al PP la posibilidad de conseguir lo no
alcanzado y alteraría en alguna medida el peso de las otras opciones,
circunstancia esta imprescindible para poder armar una mayoría hoy
prácticamente imposible.
Con
igual interés, no son pequeñas las presiones que desde los poderes facticos día
tras día se ponen en marcha para que las distintas fuerzas políticas
reconsideren o ablanden sus posiciones y en aras de la gobernabilidad se
apresten a permitir la formación de un gobierno no deseado.
No
son pocos los que en el PSOE, en público y en privado, se oponen de forma
resuelta a la formación de un gobierno de izquierdas que pudiera contar con la
abstención de grupos nacionalistas, para reclamar alternativamente que el PSOE
permita con su abstención la formación de un gobierno del PP y Ciudadanos.
Como
quiera que los defensores de esta opción social-liberal conocen perfectamente
los riesgos que comportaría para el PSOE dicha posición, tendríamos que
concluir que solamente la defensa de intereses ajenos a la base social del PSOE,
cuando no intereses privados podrían estar detrás de la asunción de tal
despropósito.
Pero
quizás lo más preocupante hoy, es que la coartada formal de González, Bono,
Corcuera, Legina, etc…, la imposibilidad de hacer cualquier acuerdo con quienes
únicamente quieren “liquidar el marco
democrático de convivencia” se la estén dando de gratis quienes tendrían
que estar interesados en todo lo contrario.
Así
tenemos a un Podemos provocador, que practicando un tacticismo desmedido dice
hoy lo contrario que ayer, pretende desconcertar a propios y extraños con el
único afán de ponérselo cada vez más difícil a los que en el PSOE desean
alcanzar un pacto de izquierdas.
Parecería
que para Podemos solo hay una opción cierta y aceptable, en cada caso, la que
mejor les resulte en orden a dar satisfacción a sus exclusivos interés como
grupo.
En
un segundo orden dejan las posibilidades reales de dar la vuelta a las
principales agresiones sufridas por la inmensa mayoría de los españoles, esto
es, los trabajadores y las clases subalternas que tendrían que ver impasibles
como no se deroga la reforma laboral ni aumenta el salario mínimo, como no se
restablecen los derechos sociales y como se continua criminalizando la
protesta; la necesaria reforma fiscal continuaría durmiendo el sueño de los
justos mientras la sanidad y la enseñanza públicas seguirían deteriorándose por
falta de medios.
Y
en un tercer lugar les quedarían las soluciones reales, que no la propaganda,
al conflicto territorial y las reformas constitucionales, entre las que ya
carece de interés la reforma de la ley electoral, una vez que han sido
beneficiarios del actual sistema de adjudicación de los escaños.
En
suma, un Podemos que relega las demandas sociales de quienes les auparon electoralmente
y está dispuesto a sacrificar cuanto es posible alcanzar aquí y ahora.
Es
igualmente lamentable que no haya nadie en Izquierda Unida que le diga a
Podemos que deje de hablar en su nombre, que no utilice los 923.105 votos de la
izquierda alternativa en sus sumas y en sus restas para reclamar nada, porque
será IU quien determine única y exclusivamente los compromisos que con arreglo
a sus propuestas esté dispuesta a establecer con otras fuerzas.
Dar
otra oportunidad al PP no solamente sería nefasto por la imposibilidad de
revertir los recortes y las políticas practicadas; con toda seguridad en cuanto
se forme gobierno aparecerán las ahora calladas, por razones obvias, exigencias de la Unión Europea de nuevos
ajustes y más recortes, retomarán el criterio de los buenos resultados
económicos que han dado las políticas aplicadas en estos años y la necesidad de
perseverar en las mismas, sin valorar los estragos sociales que han producido.
Andrés Hidalgo

"Una repetición de las elecciones abriría al PP la posibilidad de conseguir lo no alcanzado y alteraría en alguna medida el peso de las otras opciones, circunstancia esta imprescindible para poder armar una mayoría hoy prácticamente imposible."...
ResponderEliminarOs contradecis en un mismo folio... Este es el único párrafo con sentido, precisamente xq niega el resto de "afirmaciones" sin base (excepto, claro, "no dar otra oportunidad al PP" -lo que sería nefasto- algo que no quiere nadie, ni siquiera los Poderes y el IBEX que encumbro desde el 89 al actual PP, ya hipertrofiado e inservible para los fines de la Oligarquía). Me explico sucintamente: como se deduce de vuestro párrafo entrecomillado, con los resultados de la elecciones (mediadas por las circunscripciones "pequeñas") no hay ninguna posibilidad de revertir las agresiones de la actual fase del "Capitalismo Senil" xq no hay "una mayoría" -ni siquiera minoritaria- que pueda deconstruir lo legislado, salvo quizás unas nuevas elecciones que "alteraría en alguna medida el peso de las otras opciones" distintas al PP. El "Sistema" (o el "Régimen del 78") ya NO apoya al PP y busca deshacerse de Mariano y su ineficiente "aparato", en caso de elecciones destaparían más "dossiers" de su financiación, mientras mediáticamente apoyan "otras opciones"... que serían las que subirían. Es un panorama incierto, pero el único.
Lo que no es cierto es que los "poderes fácticos" busquen un Gobierno PP-Cs, que no tendría margen y solo sufriría más desgaste la derecha política, anulando los esfuerzos del IBEX en aupar su nueva "marca" Cs. La "alternativa" de los poderes financieros y demás propietarios de los grandes medios de "comunicación", es un Gobierno PSOE-Cs, que sería su mejor opción ya que sería "rehén" del más numeroso de los GP del Congreso, el PP, y que tiene mayoría absoluta en el Senado. Esto impediría reformas "no reformistas", cualquier cambio sustancial, a la par que "quemaba" a un PSOE ya muy chamuscado.
Es lo que hay.